La Nutrición se define como el conjunto de procesos involuntarios e inconscientes de la digestión, absorción y utilización de los nutrientes (que son: Hidratos de Carbono, Lípidos, Proteínas, Minerales, Vitaminas, Agua, etc.)
Hay que distinguir entre Nutrición y Alimentación; ésta última se diferencia de la Nutrición en ser un proceso consciente y voluntario (por ejemplo: se elige lo que se quiere comer, y se realizan los movimientos necesarios para ello: abrir la boca, masticar, tragar….). La Nutrición es un proceso involuntario e inconsciente.
La Nutrición se relaciona con gran parte de las enfermedades que causan más morbilidad y mortalidad: enfermedades cardiovasculares, diabetes, osteoporosis, etc.
Ingesta recomendada de energía y nutrientes
Un requerimiento nutricional es la cantidad de nutriente que cada persona necesita ingerir para impedir la aparición de deficiencia de ese mismo nutriente.
Hay que destacar que los requerimientos nutricionales son absolutamente específicos de cada individuo, pero es imposible individualizar. Por ello hay que ampliar este concepto a colectivos que tengan similares características fisiológicas, y utilizar ingestas recomendadas que agrupen a estos individuos.
Las ingestas recomendadas se establecen en función de la edad, sexo, actividad física y estado fisiológico.
Objetivos nutricionales para la población
* Proteínas 10-15 % de la Energía
* Grasas 30-35 % de la Energía, de los cuales:
- Ácidos grasos saturados 7 %
- Ácidos grasos monoinsaturados 13-18 %
- Ácidos grasos poliinsaturados <10 %
- Ácido linoléico
- Colesterol < 300 mg/dia
- Ácidos Grasos Omega3 0.2-2 g/dia
* Hidratos de Carbono 50-60 %
- Hidratos de Carbono sencillos < 10 %
* Fibra >30g/dia
* Relación Calcio/Fósforo 1/1 – ½
Embarazo
Durante el embarazo, las proteínas son muy importantes, ya que se están formando estructuras básicas (placenta, se desarrolla el útero, las mamas…) y el feto, con lo que se requiere un aumento en el consumo de proteínas. También se necesita un incremento de:
Ácidos Grasos Esenciales (pescado azul): necesario para el tejido nervioso cerebral.
Ácido fólico (vegetales de hoja verde): para el crecimiento fetal y placentario. Su deficiencia conduce a malformaciones congénitas, abortos espontáneos y espina bífida.
Vitamina B6 (carne, pescado, lentejas, vísceras…)
Vitamina C
Vitamina D: no excederse, porque puede provocar anomalías en el feto. Se recomienda dar paseos y la exposición al sol.
Vitamina E (aceite y frutos secos).
Vitaminas del complejo B (B1, B2, B3).
Minerales: los más importantes en el embarazo son : Calcio, Fósforo, Hierro, Magnesio,, Zinc, Yodo, Selenio.
-Problemas asociados a la nutrición en el embarazo:
-Náuseas y vómitos.
-Pirosis (regurgitación del contenido gástrico al esófago).
-Estreñimiento.
-Estados hipertensivos.
-Anemias.
-Diabetes gestacional.
-Deformaciones en el tubo neural.
-Obesidad.
Lactancia
Los niveles de proteínas, grasas e hidratos de carbono de la leche materna no están afectados por los niveles de éstos en la dieta materna. La calidad de la leche tampoco se relacionada con la calidad de la alimentación de la madre. Por esta razón se recomienda que se continúe con la dieta sana y variada del embarazo, que debe contener grandes cantidades de proteínas, calcio y hierro y de alimentos como cereales, frutas y vegetales.
Para una buena cantidad y calidad de la leche es conveniente continuar con un suplemento vitamínico rico en calcio, y agregar unas 500 calorías extras a la dieta habitual. Esto es algo flexible, si se ha acumulado mucha grasa durante el embarazo. Si después del nacimiento su peso está por debajo del habitual, debe incrementar las calorías aún más de las aconsejadas. Debe aumentar su ingesta de lácteos a 5 raciones diarias.
Debe además ingerir líquidos en cantidades aumentadas y para poder tener la hidratación necesaria para la formación de leche. Para esto debes tomar 8 vasos diarios de líquidos. Pueden ser lácteos, caldos, jugos naturales, agua, etc... No son válidos el café y el té, ya que pasan a la leche materna.
Las madres con dietas deficientes en proteínas o calorías, producen, por lo general, leche de buena calidad, pero en poca cantidad, que a veces no es suficiente para alimentar al bebé.
En los casos que se haya subido de peso en exceso durante el embarazo, es aconsejable consultar a una dietista para confeccionar una dieta debidamente calculada que permita perder el peso excedido poco a poco.
Edad preescolar y escolar
Durante el crecimiento, la ingesta recomendada de proteínas se utilizará para el mantenimiento y crecimiento, aunque la necesidad de proteínas disminuye al crecer.
En cuanto a los lípidos, se recomienda disminuir progresivamente los Ácidos grasos saturados y los poliinsaturados, pero no disminuir los Ácidos grasos monoinsaturados, ya que puede repercutir en el Colesterol HDL (“colesterol bueno”). Es complicado, ya que si se produce una deficiencia en Ácidos grasos, se puede disminuir la absorción de vitaminas liposolubles, que son fundamentales para esta etapa.
Los minerales indispensables en estas etapas son:
Calcio: es esencial en la mineralización ósea, ya que si no se produce correctamente este proceso, dará lugar a una osteoporosis en la edad adulta
Hierro : es un período muy importante, ya puede sufrir con facilidad anemias.
Zinc : su deficiencia puede producir una disminución del crecimiento, del apetito y del gusto; se puede dar también en niños que consumen gran cantidad de chucherias.
En cuanto a las vitaminas, la más importante es la Vitamina D, para la correcta absorción del Calcio.
DIRECTRICES NUTRICIONALES:
- Se debe aumentar la ingesta de alimentos lácteos, por su aporte en Calcio.
-Incluir diariamente alimentos ricos en fibra.
-Evitar la sustitución de fruta por zumos.
-Evitar la bolleria industrial; en el caso de dulces es mejor que sean caseros
-Excluir alimentos con colorantes.
Adolescencia
En esta etapa el crecimiento llega al máximo y alcanza la madurez nutricional. Se caracterizan por procesos que no tienen lugar en otras etapas de la vida, como son el desarrollo genital y cambios en la composición corporal. Las necesidades energéticas serán superiores a las del adulto para su crecimiento y su actividad física, si realiza alguna.
El consumo de proteínas debe ser el suficiente para que durante el crecimiento, el organismo no consuma sus propias proteínas. Sin embargo, no debe ser excesivo, ya que los excedentes se eliminarán por orina.
En cuanto a los lípidos, sólo se incide en que se debe ingerir alimentos ricos en Ácidos grasos Esenciales, al igual que los Hidratos de Carbono y la fibra. Son necesarios estos Ácidos Grasos Esenciales para la absorción de vitaminas liposolubles (A y D).
La Vitamina A es necesaria para la síntesis de tejidos y transporte de hierro, entre otras funciones.
En el caso de la Vitamina D, se empleará para fijar el Calcio en los huesos. Se recomienda tomar leche, aceite de pescado, grasas animales y vegetales…
Los folatos y la Vitamina B12 no suelen ser escasas, a no ser que se ponga una dieta vegetariana o una situación extrema.
Se recomienda que se ingiera un litro de leche al día, o productos lácteos, ya que es muy importante el Calcio en esta edad (la estatura puede aumentar hasta un 45%).
En cuanto al Hierro, se necesita aumentar la ingesta, ya que se forma más masa magra, aumenta el volumen de sangre…pero se absorbe mucho mejor el hierro que contiene la carne que en que existe en frutas y verduras.
Finalmente, el Zinc es empleado para el desarrollo de tejidos y la maduración sexual, con lo que se sugiere que se realice un pequeño suplemento.
Envejecimiento
La vejez se acompaña de una serie de circunstancias fisiológicas, económicas y sociales que afectan de manera adversa el estado nutricional de la población anciana; presentan una elevada prevalencia de enfermedades crónicas, que toman muchos fármacos y en general llevan una vida sedentaria. Pueden presentar desde sobrepeso y obesidad hasta déficit de micronutrientes como vitamina B12 o hierro.
La población anciana, en los países desarrollados, se considera grupo de riesgo de sufrir malnutrición debido a:
- Alteración de los órganos de los sentidos: disminuye la agudeza visual, la percepción del gusto y del olfato, con lo que el anciano pierde la capacidad para saborear los alimentos y puede mostrar menos interés por la comida.
- Alteraciones dentales y en la masticación: disminuye la producción de saliva y se pierden piezas dentales.
- Alteraciones en la digestión y el metabolismo de los nutrientes: menor secreción gástrica, pancreática e intestinal, lo que unido a la toma de fármacos altera la absorción y metabolismo de los nutrientes.
- Cambios en la composición corporal: pérdida de masa corporal y ósea, disminución de la sed de modo que se ingiere menos líquido y por tanto se pierde agua corporal y reducción progresiva de la talla.
Necesidades nutricionales requeridas:
Energía: las necesidades calóricas disminuyen hasta un 25%, pero la reducción se hará en los alimentos que contengan más grasas y azúcares, nunca en las proteínas, vitaminas y minerales.
Agua: Aunque la sensación de sed disminuye, necesitan tomar al menos 1.500 cc. en forma de agua, zumos, sopas u otros líquidos.
Proteínas: Las proteínas deben constituir el 10 - 12% de la energía ingerida, alrededor del 60% de origen animal y el 40% como legumbres, cereales y verduras.
Lípidos: es fundamental la ingesta de ácidos grasos esenciales, luego el consumo respecto de la energía total, será de aproximadamente el 30%, preferiblemente en grasas cardiosaludables.
Hidratos de carbono: se ingerirá un 50% de la energía en forma preferiblemente de hidratos complejos, en alimentos que a la vez son fuente de fibra.
Vitaminas: no se conocen requerimientos distintos a los adultos, pero sí se ven a menudo deficiencias de algunas como la D (mayor sedentarismo y menor exposición al sol, disminuyen las síntesis) o el ácido fólico cuya absorción se altera por el uso de fármacos (antiinflamatorios, antiácidos, diuréticos, etc.)
Minerales: se observan carencias de calcio y hierro por disminución de la ingesta y por el uso de fármacos que alteran la absorción.
Directrices nutricionales
Las personas mayores suelen tener hábitos muy enraizados y la educación nutricional con ellos es difícil. De ahí la importancia de la colaboración familiar y establecer un entorno favorable para que el anciano se sienta motivado a seguir estas pautas.
- Alimentación variada: incluyendo alimentos de los cinco grupos: cereales; leche y derivados; frutas y verduras; carne, pescado, huevos; y grasas y aceites. La clave es la dieta mediterránea.
-La buena alimentación empieza por evitar los ricos en grasas y azúcares simples: bollería, embutidos, etc.
- Realizar 4 - 5 pequeñas comidas al día, evitando las comidas copiosas.
-Comer al menos una comida caliente al día, a ser posible optando por platos tradicionales, por ejemplo potajes a partir de legumbres, vegetales y pescado o carnes magras, evitando los embutidos y carnes con grasa visible.
- Consumir pescados ricos en ácidos grasos omega-3, como salmón, sardinas, etc. y aceites vegetales, siendo la mejor opción el aceite de oliva.
- Ingerir abundantes lácteos bajos en grasas y salir al aire libre, para mantener una ingesta adecuada de calcio y favorecer la síntesis de vitamina D, lo que repercutirá en una menor pérdida ósea, sobre todo en mujeres.
- Limitar también la sal tanto al cocinar como en la mesa y los platos precocinados salados. Se puede sustituir por condimentos sabrosos como cebolla, ajo, pimienta, hierbas aromáticas, etc.
- Beber al menos 1.500 cc. de líquido al día, en forma de agua, zumos, sopas, etc. a intervalos regulares , aunque no se tenga sed.
- Evitar la automedicación, sin olvidar seguir fielmente los tratamientos instaurados cuando se presentan patologías.
- Realizar actividad física adecuada y acorde con las posibilidades de cada persona, contribuye a disminuir la pérdida de masa ósea y a prevenir o reducir la obesidad. Caminar al menos 30 minutos diarios, nadar, bailar... posibilita no caer en la inactividad.